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jueves, octubre 30, 2008


¿Cómo expresarte? ¿Cómo volverte letra, si ya no haces más que mezclarte en todo lo que escribo; si poco a poco vas extendiendo tus pétalos y tus tallos y te empeñas en enverdecer todo lo que pinto? ¿Cómo sacarte de mi literatura si tus raíces están cada vez más cerca de su médula? ¿Cómo arrancarte de mí cuando has anegado mis venas, te has metido por mis poros y has brotado en mis huesos, has nublado mi vista e invadido mi paladar?
Te temo, te escapo, te violento y aun estás ahí. Dulce ilusión mía ¡Aun estás ahí!
Mi única salida (conjurarte en el texto, controlarte en la palabra, volverte dócil en el lenguaje y juguetear contigo en los inocuos campos del discurso) ya no es útil. Tus extremidades salen de mis hojas y me atacan, la tinta de mis lápices se subordina a tus designios y baila bajo mis ojos. Mis discursos todos me apuntan con el dedo y se ríen ¡Me lanzan baldadas de lodo y se ríen!
Mientras tú te me apareces al frente como si nada pasara con tu cigarro entre los dedos y tus labios carmín y ¿qué más me queda?... en nombre del tiempo mismo ¡¿qué demonios más me queda que ofrecerte fuego, un beso en la mejilla y un alhelí?!



Una foto saliendo como desde otro mundo dado lo anterior del momento tomado (y más anterior ahora, q es años despues del último) y las diferencias fundamentales que la encarcela en un estrato distinto, en una aglomeración un poco más burda y hermosa de parametros normadores. Hoy hablaba con alguien de rebotar en las paredes autoimpuestas como única norma posible de avance o retroceso. El acto de rebotar implica mucha energia como tal. Pero realmente lo más descabellado del caso es la necesidad imperiosa de elegir entre las millones de combinaciones posibles para rebotar de tal o cual manera. ¡Pero yo quería esta!, ¡Y esta!, ¡Y esta!... descabellado y por muchas otras razones hermoso, fragil y emocionante es el acto de elegir, de avanzar con un tricordio en una mano y una espada en la otra lanzando heridas y disfrutes a todo quien se nos cruce. La invariabilidad de la vida y la tontería del ser se nos presentan como si fueramos jueces divinos y piadosos. ¡Pero no podemos escapar hacia el solipsismo!, aunque la perspectiva de la relativización total en función del ser como yo-ser puede ser hermosa y práctica a primera vista no podemos abandonarnos simplemente evadiendo una sociedad que reclama sedienta nuestras entrañas. El ser-en-el-mundo, el dasein, aunque poco desarrollado realmente por Heidegger en su estructura ser-mundo, nos muestra una realidad que en este momento me parece ineludible (o quizás si, pero... eludible a qué?), la sociedad nos arranca pedazos, los tritura en sus fauces indómitas y los regurgita en un bolo de apariencia desagradable y putrefacta: ¡pero es nuestro bolo!, somos nosotros en nuestro ser más completo, la dependencia del yo y del super-yo son prueba fehaciente de ello. Los metarelatos nos han abandonado dejandonos casi en el aire, dejando un vacio angustioso que se siente como ausencia y como ex-presencia. Lo más facil es caer pero, debemos? "No somos más que la suma de todos nuestros actos". Error, somos la suma de nuestros actos y de los del resto del mundo. Aunque tan equivocado quizás no... creo que en las etapas últimas todo se mezcla armoniosamente, todo es divinidad y mugre.

miércoles, octubre 29, 2008

Hoy hablo desde el otro, porque ya es tiempo de que el otro se canse de hablar desde mí y para mí y para él, ya es tiempo de que yo hable para mi desde él, porque la verdad ¿Que podría yo llegar a ser si no puedo ser desde él el que soy? Y aún más importante, ¿Por qué calles podría yo caminar, por qué vacios podría yo divagar si no fuera él el que realmente caminara desde y para mí? ¿Donde llegaremos los dos en este ir siempre hacia uno, en este venir siempre hacia los dos?


Rescatando

viernes, octubre 24, 2008

La faz del trabajo

Siempre llega el momento. Justo despues de aquel otro que parecía ser la confirmación del exacto opuesto del que sucede justo ahora. Y es que no podemos pensar que la realidad nos va a calzar así como los jeans desgastados o el anillo al dedo. Pasa que miras el pedazo de realidad en que estás inmerso y en donde debes escribir un par de vocablos que en algunas mentes significarán pájaroverde, manzanazul, cuelloespalda-besopiel y en otras serán letras cirílicas, aproximaciones en esperanto a un concepto que parece estar ahí tocándonos las nariz. Pero no habrá nariz ni aproximación.
Decía entonces del momento.
Es cosa de ponerse una gorra que jamás hayas visto, ¿no?
Es sólo derramar la tinta y firmar -dirá otro.
Quizás es cosa del vino y la inconsciencia, si conscien.
Se me cae el muro de los lamentos encima, en una súplica de coraza verde. Me susurra al oído una plegaria pastoral que encierra obscenidad. Me ilumina el foco sobre la tumba del poeta inquisidor. Sus ojos me miran en desafio y en pena, menos en desafio.

A veces me gusta sacar un lapiz del bolsillo y desnudarme frente a una fuente vacía, colgarme, pegarme, a una estatua de piedra y simular una victoria helénica o una masacre de pueblo originario.

A veces dejar la espada en el suelo y ofrecer mi pecho como un bosque poblado, irsuto y cerrar los ojos en rendición sincera.

A veces el texto no es un fragmento.

martes, junio 03, 2008

Forclusión

Del rechazo de un significante primordial. (Texto pretérito relacionado con la lectura de un texto de Lacan en el metro. Creo que ajusta y aprieta.)


De cualquier forma, el frío de hoy es increiblemente agradable y solo me dan ganas de vivir sobre un arbol y esperar.
Pero qué y porqué?
Porqué motivo el remolino incipiente de ideas y sensaciones se agolpa y enmaraña en algo que creo podría interpretarse como abertura a lo cotidiando, como praxis inevitable, como tajo innominable en la sádica y maquiavelica forma de girar de la bendita rueda infinita, de la malsana serpiente cíclica que nos envuelve de una u otra forma en el pensar i/lógico, que nos termina separando de la paradoja, de la afirmación de ambos términos a la vez, de el "tirar" hacia dos lados al mismo tiempo sin miramiento ni contemplaciones que escapen al impulso mismo, al "ello" como sapiencia, orden formal y agente del correlato mimético del ego-yo (Un mellizo preñado de delirio. El día y la noche.), como desorden estructural y dislocación de los enunciados? Es como si el mensaje que envio y el trasfondo del mismo se fundieran para formarse en algo que realmente no es, como si las particulas entre los 2 interlocutores estubieran manchadas de algo que no puedo definir, de algo que no debe ser definido pero que hace tanta falta.



La verdad ya no sé si realmente no sé, la realidad se me deforma de cuando en cuando como si centenares de prismas me atacaran malintencionadamente... saber o no saber... ya no sé si ese es el dilema o todo pasa por algo mucho más orgánico, algo con mucho más sabor a manjar y a mermelada de frambuesa, a baba de caracol en la hoja o a la hoja y la baba y el caracol como un ente único, inseparable, como si no pudiera vislumbrarse algo sin lo otro y cualquier cambio en el fondo o la superficie o el grueso de la estructura mandara todo inmediatamente abajo, a cuajarse en quién sabe qué dilema o alegría...
Sabrás tú?